viernes, 1 de febrero de 2008

Omar Khayyam: Laúdes, perfumes y copas (*)

¡Laúdes, perfumes y copas, labios, cabelleras y grandes ojos,
juguetes que el Tiempo destruye, juguetes!


¡Austeridad, soledad y labor, meditación, plegaria y renuncia,
cenizas que el Tiempo aplasta, cenizas!

Omas Khayyam
(Una rubayata)

_________
(*) El título es nuestro

viernes, 18 de enero de 2008

Grafiteclo: Felicidad con Ahmadou Kourouma

f
fe
fel
feli
felic
felici
felicid
felicida
felicidad
felicidade
felicidades
felicidade
felicidad
felicida
felicid
felici
felic
feli
fel
fe
f

0__o_o__o_0_0_o_o__0..........................."LA VERDAD
______0___o__o__o0_0__o_o__0..HAY QUE DECIRLA
_____0___o__o_o__0_0__o___o__0........POR DURA
____0_o___o___o__0_0___o___o__0.....QUE SEA.
____00o0000o00o0o0_0o00o00oo0oo0.........PORQUE
___000o0o00000o000_000o00o0o000o0........ENROJECE
___00000o000o000o0_000o000o00000o0......LAS PUPILAS,
___0o00oo00o0o00o0__0000o0o0o00000
___0o0o00000o00o0___000o0o0o0o0o00
____0o0o0000o0o0_____0000o00o00o0.......PERO
_____0000o0000________ 00o000o000........NO
______0000000___________0000000..........LAS
________00_______FELIZ______00...........ROMPE"
_______00______AÑO NUEVO____00
______00_____________________00
_____00_______________________00......Ahmadou Kourouma
____00_________________________00...........................en
_00000000___________________00000000.......................Los
_________________________________________.........Soles
_000000_____00000______00000_____00000000..............De las
00000000___0000000____0000000____00____00..............Independencias
00____00__00_____00__00_____00___00____00
_____00___00_____00__00_____00____00__00_Madrid,
____00____00_____00__00_____00______00___Alfaguara
___00_____00_____00__00_____00____00__00_1986
__00______00_____00__00_____00___00____00
_0000000___0000000____0000000____00____00
00000000____00000______00000_____00000000.....................................

Llamamos grafoteclos, mecanografitis o mekanografitis, grafiteclos o grafiteklos, al arte de dibujar o los dibujos como si fueran grafitis en la red y se logran utilizando mayormente o solamente el teclado del ordenador. Algunos son verdaderos grafitis. O al menos dibujos muy logrados. Como este que ponemos arriba.

De modo que el verbo sería 'grafoteclear', 'mecanografitear', 'grafiteclear' y por ejemplo el gerundio 'grafotecleando', 'mecanografiteando', 'grafitecleando'.

Presente:

Yo grafotecleo
Tu grafotecleas
El grafoteclea
Nosotros grafotecleamos
Vosotros grafotecleáis
Ellos grafoteclean

Procediendo de la misma manera con los otros verbos. ¡Ojalá este arte en ciernes se desarrolle y se eleve a cotas insospechadas!
(TOMADO DEL BLOG:http://grafiteclo.blogspot.com/)
...

Bien, hasta aquí lo que se dice en ese blog. Pero se nos ocurre que podrían usarse otros vocablos como por ejemplo: 'garabateclos', o 'burragateclos', o 'rayajoteclos'. Siendo por tanto los verbos: garabateclear, burragateclear o rayajoteclear. En fin... ¡qué tenga mucho porvenir!


jueves, 3 de enero de 2008

Guillermo Ascanio un hombre de verdad

Fortalezas

Guillermo, mientras realiza sus estudios en Alemania, trabaja en la empresa de armas Krupp, por ello está familiarizado con el arte de la defensa militar germana, y ha estudiado sus baluartes que son probablemente los más importantes de su época, seguramente por la tradición prusiana. "Por eso le proponen, en el año 1939, convertirse en subsecretario de Armamento del Ministerio de Defensa, que es un cargo muy importante, que ocupa durante la última parte de la Guerra. Usa todo los conocimientos de ingeniería que tiene para la defensa de la República", asegura Méndez Arozena.

Él tiene un carácter poco dado a la ostentación, para su nivel de formación, y "quizás, no está demasiado interesado en ascender políticamente, pero se ve que los mandos de la República lo valoran muchísimo", puntualiza. Tiene amistad con Rafael Alberti y con su mujer, María Teresa León, quien escribe en su libro Memoria de la melancolía, un texto en el que se lee "Guillermo Ascanio es un hombre de verdad". Uno de sus alumnos en la cárcel, donde lo encierran después de la Guerra, al que instruye en álgebra y trigonometría, es Marcelino Camacho, quien también elogia a Ascanio.

En el libro se apunta la idea de la obsesión de la propaganda del Partido Comunista por encumbrar a determinados líderes como Líster, Modesto y el Campesino. Se apunta al comandante Carlos como culpable de ese exceso de culto a la personalidad, que esta copiada de las ideas soviéticas. Puede provocar que el comandante Ascanio, como otros muchos militares de gran valor quedaran relegados al olvido. Pero para Méndez Arozena, "Guillermo tiene una personalidad más centrada en lo efectivo, y en las cosas que realmente interesan, a diferencia del Campesino, que es una vedette auténtica, o de Líster, que aunque es muy notable también peca de presuntuoso. Pero no hay que achacarlo directamente a una cuestión del Partido Comunista, sino a la Internacional. Pero no sólo quedó eclipsada la figura de Ascanio sino también la de otros muchos mandos pertenecientes al bando republicano".

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Lope de Vega: Soneto XXIII

Pruebo a engañar mi loco pensamiento
con la esperanza de mi bien perdido,
mostrándole en mil nubes escondido
un átomo no mas de algún contento.

Mas él que sabe bien que cuanto intento
es apariencia de placer fingido,
se espanta de que estando al alma asido,
le engañe con fingir, lo que no siento.

Le voy llevando de uno en mil engaños,
como si yo sin él tratase dellos,
siendo el mayor testigo de mis daños.

Pero siendo forzoso padecellos,
¡oh quién nunca pensase en desengaños,
o se desengañase de tenellos!.

martes, 11 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Junto al fuego con Urbano Blanco Cea

Los poetas del camino, los poetas andariegos, los romeros (León Felipe, Machado) ven al mundo con la mirada de alguien que quiere echar alguna vez el ancla. Tener un hogar confortable y sentarse junto al fuego del hogar, al abrigo del frío, con rechizos de leña encendidos, al tiempo que acarician a sus lebreles de caza que dormitan acunados por el fuego, por esa lumbre que chisporrotea, ahí cerca. Solo el espíritu inquieto le hace levantarse y proseguir su andadura. Es un mundo visto desde fuera al que las gentes invitan, en un rasgo de hospitalidad, a entrar en la casa.

Allí contemplan el dolor de los hijos por la muerte de sus progenitores. Ven sus arrugadas frentes oscurecidas por la tristeza del ser amado que se ha ido para no volver jamás. El llanto corre de estancia en estancia. Se fue "la fortaleza de la madre" y "la mansedumbre del padre". El fuego también es testigo del dolor. Y testigo de las condolencias de los amigos y vecinos que, a ambos lados del pasillo, se alinean apoyadas las espaldas contra la pared.

En su poemarío 'El Alijar jara en flor', libro de poemas de Urbano Blanco Cea, que ya hemos comentado en otras ocasiones, hay una parte que rotula con el título 'Reunidos junto al fuego (del album familiar)' comienza narrando su dolor en el poema 'Padre contrito' en el que dice: "Miera de hiel incandescente/se desliza corrosiva por mis venas".

Como los poetas romeros (no de romerías) Urbano Blanco Cea regresa de cuando en cuando a la vieja heredad, recuerda el fuego que concita y reune a las familias en momentos transcendentes, y la muerte es uno de ellos; más el fuego es más multilateral, siendo, por ejemplo, testigo de la llegada del abuelo, de la madre, del hermano, del hijo: "Has llegado y parece que se han abierto los postigos" a la alegría, a la risa...

Es lo que él llama "un hogar tranquilo, una casa sencilla"; todo ello recuerdo de los familiares como un bálsamo: "El amor que sabe a luz". Y ante eso el fuego estalla en risas, avivándose y chisporroteando. Podemos decir, como Urbano: "Yo sé bien que tu vida es poesíaU un poema logrado verso a beso". "Tu tienes el poder de abrir el aire". Tanto que hasta sabe que "los mayores solo quieren/que alguien les escuche". Y, escuchando, aprender que la vida es lucha.

Los sentimientos se expresan con más claridad en esa intimidad que proporciona una reunión en torno al fuego del hogar. Y aquella mujer, anciana, al que todos escucharon, lo dijo también a la vera del fuego, con claridad meridiana, para que nadie crea que todo es de color de rosas: Mira mis manos, "son manos de bondad, pero por ellos (por mis hijos) dispuestas a luchar, no sé que harían". Y "llegaba el silencio". Los poetas del camino se levantan. Han visto y han oído. Saludan a Urbano Blanco Cea y prosiguen su camino. "Nihil novum sub sole".

sábado, 8 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano reseña a José Luis Cancho

RESEÑA DE LIBROS:

Título: EL viajero junto al mar

Autor: José Luís Cancho

Editorial: Dossoles

Ciudad: Burgos

Año: 1.999

En las cerca de 150 páginas se nos va narrando la vida de Constantino Shakuto, viejo judío griego, desde que es consciente, en un centro de enseñanza donde está interno (de quiénes sean sus padres nada sabe); sus experiencias de niño, sus amistades juveniles, los guerrilleros griegos que bajan de las montañas, su paso por la universidad (allí se entera de su origen judío y de que sus padres han sido detenidos por los nazis y se hallan presos en el penal más siniestro de Grecia), su compromiso en la lucha por la libertad contra el régimen nazi de Metaxas, su posicionamiento, y posterior compromiso, a favor de la sublevación de los comunistas en Tesalónica contra Papandreu; luego la detención, tortura y encarcelamiento: ‘una experiencia así –confiesa el protagonista- jamás lo devuelve a uno al lugar de origen en las mismas condiciones’. Palabras que es difícil no ligar a su propia peripecia vital, si bien no es una novela autobiográfica.

En la segunda parte del libro el ritmo cambia: se acelera un poco sin llegar a romper de una manera dramática con la primera. En esta parte –habría que decir que en toda la novela- los ritmos, los plazos, las palabras can cayendo ‘como vaho que se posa con la suavidad del rocío sobre la yerba’; y todo sin ocultar los fríos de algunas mañanas y sin esconder las escarchas heladas que se adhieren, a veces, a la piel de nuestros pies desnudos; sin negar la aguzada punta de las espinas, ni el doloroso mordisco, a veces letal, de las víboras que acechan por doquier; no hay –repetimos- aristas, filos, anfractuosidades –si se nos permite la palabreja- es decir: una palabra más alta que otra en toda la narración. Se nos dice que C. Shakuto, al salir de la cárcel, abandona su ciudad natal internándose en la maleza de los montes; apartándose de las gentes, caminando despacio hasta pueblos remotos o disolviéndose, junto al susurro interminable de los árboles, en la quietud, en la felicidad… Sabe que el mundo, realmente importante, es duro, áspero y salvaje y lo atraviesa como un mendigo, como un nómada sin patria. Pero el romero –no lo decimos por amante de las romerías-, el caminante, el mendigo, el nómada, como si la vida pendulara entre tierra y agua, vuelve al mar: así de Trieste, pasa a Niza, luego París, Buenos Aires; para retornar a los lugares primeros, pues en el caminar va conociendo que ‘nada es asible al hombre que no le haya sido dado desde el principio’.

Y del mundo de los susurros, de los miedos, de las imágenes confusas de la niñez, va pasando, con ritmos regulares, -con esa lentitud y suavidad que hemos mentado-, al principio, a la entraña misma: los orígenes, las casas, las higueras, las sinagogas, las plegarias melodiosas…; la tribu, en fin, que le reclama desde siempre; hasta los ojos le acechan desde un cuadro, es el arte que se hace vida, como se le encarnizan las oraciones perdidas…: la Torah le saca de sus casillas por una vez, y por una sola vez se desborda, pierde los papeles, o los encuentra; y vocea, y grita, grita casi hasta rasgarse la garganta: ‘¡yo soy judío! ¡yo también soy judío!’. Y se une a la lucha de su pueblo por el retorno a Israel: recoge fondos, redacta manifiestos… se entrega por completo. De lleno en la campaña de Exodus II le comunican la muerte de un amigo; y él, que no es creyente, ante su tumba, reza encontrando las palabras perdidas en el Kaddish –oración de los muertos- que de pronto se cargan de sentido: ‘yitgadal veyitkaddash… ' Y mientras las palabras de la oración fluyen como lágrimas, concluye: el pasado de mi pueblo al que yo me siento unido es el de la diáspora, el de las persecuciones, el de los progroms y los holocaustos, el dispersado por todo el mundo, pero con un enraizado sentimiento de unidad…

¡Cómo nos hace recordar esta conclusión un poema de nuestro amigo el poeta israelí Shelomo Avayoú, ‘Vagabundeo’!:

Soy inmigrante de los demás.
Hoy nadie logra vivir donde nació,
Muy pocos eligen donde morir.
Al parecer, haga lo que haga,
No traicionaré mi procedencia:
La inquietud y el desarraigo
Siempre serán mi hogar.
Busco y cortejo el consuelo
Siempre en territorio hostil.
Si el exilio es inevitable,
¿por qué anhelo un jardín?
Vengo del miedo, y de aquí
A él me voy. Ya no recuerdo
Donde nací, o donde muero.
Toda mi vida, toda mi vida – vagabundeo.

José Mª Amigo Zamorano
26-X-1.999
Las Navas del Marqués (Ávila)

martes, 6 de noviembre de 2007

Saint-John Perse: Mas yo rondaba por la ciudad (*)

... Mas yo rondaba por la ciudad de vuestros sueños y establecía en los mercados desiertos ese puro comercio de mi alma, entre vosotros


invisible y frecuente como una fogata de espinos bajo el viento.


¡Tú cantabas, poder, en nuestras rutas espléndidas!... "En la delicia de la sal se hallan todas las lanzas del espíritu... ¡Avivaré con sal las bocas muertas del deseo!


A quien no ha bebido, alabando la sed, el agua de las arenas en un casco,


poco crédito le concedo en el comercio del alma..." (Y no se nombra al sol, mas su poder se halla entre nosotros.)

Saint-John Perse
(Anábasis I, primera parte de la segunda estrofa.
Traducción de Enrique Moreno Castillo, editorial Lumen, 1988)

(*) El título es nuestro