viernes, 19 de enero de 2007

Juan González Soto: MANUEL SCORZA EN LA MEMORIA DE LOS OLVIDOS


MANUEL SCORZA EN LA MEMORIA DE LOS OLVIDOS

UNO DE LOS CAPITULOS MÁS CRISTALINOS DE ESA MEMORIA DE OLVIDOS DEEBRÍA ESTAR ACAUDILLADA POR UNA DE LAS MÁS DESMEMORIADAS OMISIONES: LA DE UNO DE LOS GRANDES BARDOS Y NOVELISTAS QUE HA DADO PERÚ, MANUEL SCORZA TORRES.

La cultura pretende ser el recuerdo de la humanidad. Esto parece fuera de toda duda. Pero, a menudo, la historia de la cultura ‘destila cenicientas pepitas de olvido’ en palabras de Juan González Soto, escritor muy entendido en la obra de Manuel Scorza Torres.
Nace, Manuel Scorza, el 9 de septiembre de 1928 en Lima. En 1948, con 20 años, inicia su exilio, el primero de ellos, ya que luego ‘me exilió la vida’.

Su primer poemario
Su primer poemario Las imprecaciones (México 1955) son fruto del dolor en que se halla sumergido el exiliado.

EL DESTERRADO ( De Las Imprecaciones)
Cuando éramos niños
Y los padres nos negaban
Diez centavos de fulgor,
A nosotros nos gustaba
Desterrarnos a los parques
Para que vieran que hacíamos falta,
Y caminaran tras su corazón
Hasta volverse más humildes
Y pequeños que nosotros

¡Entonces era hermoso regresar!

Mas con el tiempo
Encallan de verdad los barcos de juguete;
Atravesamos túneles, deudas, años,
Y son las tres de la tarde,
Y no le sale el sol a la pobreza.

Un día, un impresor misterioso
Pone la palabra ‘trisetza’
En la primera plana de los periodicos,
Y caminando comprendemos
Que estamos en una cárcel de muros movedizos.

Y es imposible regresar.

En 1956, tras la dictadura de Odría, Scorza regresa al Perú y en 1960 lanza su segundo poemario: Los adioses. En 1961, el tercero: Desengaños del mago; en 1962 un poema eligíaco: Réquiem para un gentilhombre: elogio y despedida de Fernando Quispez Asín.
En estos años entra a militar en el Movimiento Comunal del Perú, una agrupación política en defensa de los labriegos aborígenes. Va a salir un nuevo Scorza: el hombre interesado por los movimientos sociales. Los campesinos se sublevan.

Túpac Amaru
En estos años escribe el Canto a Túpac Amaru, poema épico del que su creador no queda enteramente satisfecho: ‘No estoy seguro de haber logrado dar la auténtica dimensión de Túpac Amaru’.
Son los años de composición del nuevo poemario –en el la congoja y violencia desatada empapan todas y cada una de sus estrofas- El vals de los reptiles. Considerada por muchos críticos su obra más trascendental.
Y es en estos años cuando se gesta el ciclo novelesco, que le proporcionará el aplauso internacional, La guerra silenciosa. Con la primera de las novelas del ciclo, Redoble de Rancas, Scorza se convierte en el novelista de las luchas campesinas del Perú. Esta novela se encuentras disponible en la Biblioteca Pública Municipal de las Navas.

MÚSICA LENTA (de Los adioses)
Para que tú entres,
A veces, de tristeza, el corazón se me abre.

Como una puerta tímida,
Para que tú entres, el corazón se me abre.

Pero tú no vienes,
No vuelas más sobre los campos.

En vano mi corazón
A la ventana de su dolor se asoma.
Pasas de largo,
Como si el viento
Soplase solo para allá.
Pasa la mañana y no viene la tarde,
Y el corazón se me cierra,
Como una mano sin nadie, el corazón se me cierra.

Derrotada la revuelta campesina en 1968, Manuel Scorza huye del país, en un nuevo destierro, prácticamente definitivo.
La segunda de las novelas del ciclo, Historia de Garabombo, el invisible, se publica en Barcelona en 1972. Su obra narrativa está llena de su peculiar disposición poética. El resto del ciclo La guerra silenciosa, lo componen: El jinete insomne (1977), Canto de Agapito Robles (1977) y La tumba del relámpago (1979)
A primeros de 1983 aparece la sexta y última novela, La danza inmóvil, que constituye una vía de ensayo en los ámbitos técnicos de la narrativa moderna.

Muerte
El día 28 de noviembre de 1983, muy de mañana, muere en un accidente aéreo en el aeropuerto de Barajas.
Nos ha dejado una rica labor poética que le sitúa en un puesto significativo entre los poetas peruanos y, por qué no, entre los de lengua castellana. Y deja, principalmente, La guerra silenciosa, un fresco narrativo que trasciende con mucho la mera reproducción histórica de las reclamaciones labriegas y mineras de los Andes centrales.
Terminamos este recordatorio haciendo nuestras las palabras del ya mentado más arriba Juan González Soto: ‘En esa probable historia de los olvidos de la cultura, en el apartado a este siglo, la figura de Manuel Scorza ocuparía todo un capítulo, un largo y emocionado capítulo. Si obra está a la espera de los lectores de hoy y del futuro’.

TOMADO DE 'CAMINAR CONOCIENDO', PÁGINAS 48 y 49 DEL NÚMERO 7. JULIO DE 1998

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